jueves, 29 de noviembre de 2007

Menos de 2 euros la hora de actuación

- Músicos profesionales de Rumanía actúan cada día en el metro madrileño.

- 'Embolsamos una media de 20 euros diarios'.

Doce horas al día. 7 días a la semana. Nadie daría un duro por ese trabajo y ellos sin embargo dejan su país, e incluso a su familia, por poder hacerlo en España. La mayoría son músicos profesionales que un día cogieron la maleta en busca de una vida mejor y a pesar de lo que pueda parecer, para ellos lo es. Cada día se embolsan una media de 20 euros y al cabo del mes a ese ritmo de trabajo superan con creces el salario mínimo interprofesional: los 570 euros marcados por el Gobierno.

Suena el Ave María de Schubert en la estación de Diego de León. Rober, tiene 41 años y es violinista profesional. Vino de Ecuador hace 10 años y ha encontrado en el metro una forma de vida. Él, como la mayoría de sus compañeros, elige música clásica para sus actuaciones: 'Toco estas canciones porque las conoce todo el mundo y les atrae, si eligiese música de mi país seguramente no se pararía nadie ni me echarían dinero'.

Pablo canta Yesterday ante la indiferencia de la gente

Algo parecido piensa Pablo. El guitarrista rumano de 53 años entona en Avenida América el famoso Yesterdey , el éxito de Lennon gracias al que hace unos meses un usuario del metro le contrató para actuar en su restaurante. 'La gente está estresada y les gusta que cantemos, sobre todo los temas que conocen'. 'A mí me lo dijo un día un chico que trabaja en el metro: lo que la gente quiere cuando está en los pasillos es música tranquila, ya van demasiado acelerados'. Explica Anda tras terminar de cantar el tema de la mexicana Consuelo Velázquez Bésame Mucho.


Público variopinto

Unas opiniones que no difieren demasiado de las de su público. Paloma, de Madrid, y Jose, brasileño, están de acuerdo. 'Me parece muy bonitas estas actuaciones, sobre todo si es música clásica. Siempre que puedo les doy dinero' sentencia la mujer. Mientras, en otro vagón Ángela reconoce que le molesta cuando está haciendo algo. 'A veces voy leyendo y no me dejan concentrarme'.


Los pasajeros del metro atienden a la actuación del violinista

Los intercambiadores son otro mundo. La gente disfruta con la música pero son pocos los que dan dinero. De ahí que Miguel no duda en agradecer a cada persona su aportación 'Muchas gracias caballero' dice en medio de su actuación.

Un mundo de mayoría rumana

También él es rumano, como Cristea que tuvo que dejar a su hijo allí para buscar dinero en España: 'En Rumanía hay demasiada gente para el poco trabajo que existe y no se puede vivir. La situación allí es muy mala'. Lo sabe él y otro de sus compañeros que con su violín a cuestas no ha bajado del vagón en los cinco años que lleva en España. Cambia cada 2 ó 3 paradas y no se lleva se lleva menos de 2 euros por cada actuación.


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