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martes, 11 de diciembre de 2007

Los musulmanes adoran al Rey Juan Carlos

El Gobierno ha presentado hoy un estudio sobre la opinión que tienen los inmigrantes musulmanes sobre España. El 74% se encuentra a gusto en nuestro país y el 83% se considera adaptado a la vida y a las costumbres españolas.

Mehdi Savalli es el primer torero de origen marroquí

En algunas cuestiones, se muestran más patrios que Luis Aragonés comiendo un pincho de tortilla. Los inmigrantes musulmanes sitúan su nivel de confianza en el Rey con 6,9 puntos sobre 10 (los españoles puntúan un modesto 6,6). Los musulmanes también muestran más confianza que los españoles en el parlamento y en los jueces.



Tal vez protestan porque quieren que la televisión marroquí
retransmita en directo el discurso de Navidad del Rey


Mientras estos datos apuntan a una integración casi perfecta, la realidad enseña múltiples lagunas. Por ejemplo, algunas ONGs hablan de una islamofobia creciente entre la población española. Y el responsable del estudio lo confirma: "Es verdad que tenemos la colectividad de inmigrantes musulmanes más integrada y occidentalizada, mientras que el conjunto de la sociedad es la que muestra un mayor recelo a la inmigración en Europa".



Rumí, Rubalcaba y Bermejo en la presentación del estudio /MINISTERIO DE JUTICIA (J. Manchado)

Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, ha llamado la atención sobre uno de los grandes retos que ahora debe afrontar la sociedad española: la integración de la segunda generación de inmigrantes. Para ello, según el ministro, debemos ser conscientes de que las personas que han nacido en territorio español tienen exactamente los mismos derechos que los españoles. Mariano Fernández Bermejo, ministro de Justicia, subrayó: "Mirar hacia Europa ayuda a comprender y evitar errores que se han cometido en otros lugares".

lunes, 26 de noviembre de 2007

Francia revive sus problemas de integración

Han pasado dos años, pero la historia parece repetirse en la periferia parisina. Ayer murieron dos menores de edad, al parecer de origen magrebí, al chocar la moto que conducían con un vehículo policial en Villiers-le-Bel, un suburbio a 20 kilómetros de la capital francesa. Una ola de violencia se ha desatado tras el suceso, y ya han ardido 20 coches y un par de comisarías han sido atacadas.

La violencia estalló también hace dos años cuando dos menores murieron electrocutados al intentar esconderse en la caseta de un transformador de alta tensión cuando huían de la Policía. Entonces, Francia padeció constantes episodios de violencia callejera que se extendieron durante tres semanas y que afectaron a la práctica totalidad de ciudades.



Estos episodios de tensión responden a un tipo de violencia de carácter expresivo (no instrumental). Así, el delito no funciona como un medio para obtener ventajas por cauces ilegales, sino que consiste, más bien, en la expresión del malestar por una situación concreta y en el afán de despertar el interés de la comunidad por una determinada problemática social. Todo ello, normalmente, sin gran premeditación.


La violencia giraba en torno a la problemática integración de los inmigrantes de segunda y tercera generación en la sociedad francesa. Hoy los problemas resurgen. ¿Qué ha cambiado realmente en Francia en estos dos últimos años en materia de inmigración e integración?


- Ministerio de Inmigración, Integración, Identidad Nacional y Codesarrollo. Este Ministerio nació a mitad del presente año en medio de la polémica. 200 intelectuales criticaron abiertamente el nombre escogido, al considerar que "antepone dos conceptos que no tienen nada que ver (inmigración e identidad nacional), lo que da lugar a amalgamas peligrosas", según el historiador Gérard Noiriel.


- Nueva ley para el control de la inmigración legal. Los diputados galos aprobaron un nuevo proyecto de ley que impone fuertes restricciones a la reagrupación familiar, a través, por ejemplo, de controles genéticos. Además, los candidatos a la reagrupación deberán aprobar un examen de conocimiento de francés y de los "valores" de la República. El inmigrante que quiera llevar a su familia a Francia deberá tener ingresos salariales iguales o superiores al salario mínimo. Estas medidas se incluyen en los proyectos de "inmigración selectiva" que propone Sarkozy.


- La inmigración irregular. El ministro de Inmigración, Brice Hortefeux, ha declarado la guerra a la inmigración irregular. Prometió "el alejamiento" de 25.000 inmigrantes en situación irregular durante el año 2007. Según sus palabras, los extranjeros indocumentados "no tienen la vocación de permanecer en Francia, sino de ser devueltos a sus países de origen de forma voluntaria o forzada". Zapatero y Sarkozy mantuvieron una disputa sobre la conveniencia de las regularizaciones masivas de inmigrantes.


- Fondo de ahorro del codesarrollo. Entre los apartados del nuevo proyecto se incluye la creación de un fondo de ahorro del codesarrollo y la regularización de trabajadores inmigrantes en profesiones o regiones con mayores demanda de mano de obra. Estas dos han sido las medidas más aplaudidas por la oposición.


- Rachida Dati. Rachida Dati fue nombrada ministra de Justicia en mayo de 2007. Es la primera mujer de origen magrebí que ocupa un cargo tan alto en la Administración francesa.


DEBATE: ¿Crees que estas medidas son suficientes para favorecer la integración de los inmigrantes? ¿Estás de acuerdo con la política francesa en materia de inmigración?

martes, 23 de octubre de 2007

La nueva Europa no tiene cerebro

Lada Avakian y Kazaros Kazarian se conocieron estudiando la carrera de matemáticas en Armenia. Años después, ya casados y con una hija, Kazarian recibió una oferta para trabajar durante un año en un proyecto de la universidad Autónoma. La familia Kazarian hizo las maletas y aterrizó en Madrid. Papeleo: el justo. La beca del profesor era suficiente para justificar su estancia en el país y para obtener su permiso de trabajo. Pero esto fue hace quince años. Entonces, como cuenta Lada, era más fácil gestionar los permisos. Más adelante "se empezaron a complicar las cosas". Había que hacer larguísimas colas para renovar los papeles y "se pasaban nervios", algo que sigue ocurriendo en la actualidad. Por eso Lada ve con buenos ojos la creación de la tarjeta azul, la última propuesta de la Unión Europea.







Europa está falta de inmigrantes altamente cualificados así que ha decidido abrir la mano. Para ello, hoy, la Comisión Europea ha aprobado en Estrasburgo la propuesta para la creación de la tarjeta azul, que es un permiso de residencia y trabajo especial que se cursa en un máximo de treinta días. Entre sus ventajas permite al trabajador vivir dos años en el país de destino prorrogable a dos años más en los que tendrá libre movilidad por Europa. Tras este periodo obtendría un permiso de larga duración. Además, el cónyuge conseguiría de forma automática sus papeles de trabajo. Ahora la propuesta deberá ser aprobada por los Veintisiete.



La tarjeta surge como un intento de atraer a Europa a los inmigrantes cualificados que tradicionalmente escogen Estados Unidos, Canadá o Australia como destino. Pero no hay que llevarse a engaño, no es la facilidad en los trámites lo que hace que los trabajadores elijan estos países. Jorge Escuder -no es su verdadero nombre- es argentino y trabaja en un gran banco en Nueva York. Él ya tiene la green card, que es el equivalente estadounidense a la tarjeta azul. "Conseguirla no es nada fácil", asegura. El primer requisito es haber vivido y trabajado en Estados Unidos, lo que implica haber conseguido una visa de trabajo. Además, se exige demostrar que uno es más capacitado que otro estadounidense para realizar la tarea, y, claro, tener un contrato. Es algo parecido a lo que exige la tajeta azul: un contrato de un mínimo de dos años y un sueldo que multiplique en tres veces el salario mínimo interprofesional del país.



Estos requisitos buscan garantizar, como ha explicado el presidente de la UE, José Antonio Durao Barroso, que "no se abre la puerta a veinte millones de inmigrantes sino a 70.000". Bien, pero una tarjeta no parece razón suficiente para atraer a estos trabajadores a Europa. Así lo explica Juan Mulet, director general de la fundación Cotec para la innovación tecnológica. Para él la puesta en marcha de esta tarjeta es positiva, aunque eso sí, enmarca la iniciativa en un paquete que debe seguirla. "Lo importante es crear un espacio europeo de investigación real. La gente se va a Estados Unidos porque se pueden mover libremente por todos los estados, porque la colaboración entre proyectos nacionales es una realidad y porque no tienen tanta variedad de lenguas y de políticas como en Europa".




La competencia con Estados Unidos, Canadá y Australia no ha sido el único fleco de esta propuesta legislativa. La controversia acerca de si la tarjeta azul promoverá la fuga de talentos de los terceros países ha acompañado la gestación del proyecto. Hay quien considera que la creación de estas facilidades sí favorece la fuga de cerebros de los países de origen. Y es que si no existieran estas tarjetas seguiría habiendo trabajadores que lucharían por encontrar la manera de trabajar en Estados Unidos o en Europa, pero a juicio de Juan Mulet, "habría muchos de estos que fallarían en el camino. Más aún, la tarjeta fomentaría a aquellos que de otra manera quizá no hubieran considerado irse al exterior, a hacerlo ya que el proceso le sería más facil".



La propuesta europea, no obstante, nace con el propósito de evitar los "nefastos efectos" de la fuga de cerebros en los países en desarrollo limitando políticas de contratación activas por parte de los Estados Miembros. Pero esto plantea de nuevo al debate eterno sobre si la fuga de cerebros es algo positivo, porque los trabajadores que vuelven a su país aplican el conocimiento adquirido en el exterior, beneficiando de esta manera al mismo, o si solo reporta beneficio personal o en el país de destino. Armando de la Rosa trabaja para la compañía Shadow Robotics en Londres e investiga acerca de brazos robóticos. Armando es mexicano y lleva en Inglaterra cuatro años. Para Armando la fuga de talentos "no es una pérdida completa". Los emigrantes de su país crecen profesionalmente en el extranjero, los que vuelven "ayudan al avance de México". Los que no lo hacen también contribuyen. "Hay pequeños pueblos en mi país que subsisten gracias al dinero que mandan los trabajadores que están fuera".